
Uno tiene sus momentos buenos, sus momentos malos, sus momentos memorables y, también, sus momentos lamentables –
como dice la cabecera del blog de Pietra.
Yo anteayer, la víspera del primer examen de la oposición a la que me presentaba, tuve uno de estos últimos, que siempre recordaré –espero que jocosamente.
Resulta que cogí las bases de la oposición para mirar, simplemente, el tiempo que daban para realizar el ejercicio. Tenía entendido que eran 90 minutos, pero no estaba seguro. Confirmé el tiempo y decidí, por entretenerme, repasar nuevamente lo que decía sobre los exámenes.
Primer ejercicio eliminatorio: consistirá en contestar por escrito a un cuestionario compuesto por 50 preguntas que versarán sobre el contenido del Anexo I....bla bla bla, bla bla bla.....
Segundo ejercicio eliminatorio: consistirá en un supuesto de carácter práctico propuesto por el tribunal, en relación a los contenidos del temario de materias específicas.
Me voy al Anexo I. Detrás del título viene otro en mayúsculas: TEMARIO DE MATERIAS, y detrás otro en minúsculas "Materias comunes". Ahí están mis 19 temas, uno detrás de otro, estudiados, medio sabidos. Sigo más adelante, busco el anexo II. No hay tal.
Vuelvo a mirar, extrañado: no hay anexo II. Detrás de los 19 temillas de materias comunes, estudiados, medio sabidos, viene el titulo de "Materias específicas" y, detrás de este, hay 72 temas, leídos una vez deprisa y corriendo.
¡Espera!....¡ya está!....el primer ejercicio abarca la teoría de TODO el temario, mientras que el segundo es solamente sobre la 2ª parte. Eso me hace la luz sobre un asunto: yo había estado leyendo el temario específico con la sensación de que de él solamente había unos pocos temas de los que se pudiera sacar el jugo necesario para un supuesto práctico.
Quedan ya menos de 24 horas y no tengo NI PUÑETERA IDEA, oiga. Acabo de descubrir, con estupor, que he estado 5 meses preparando una oposición con una pésima planificación, derivada de una pésima interpretación, derivada de una pésima lectura de las bases. Lamentable. Momento lamentable.
Ayer por la mañana a primera hora me planto en el Ayuntamiento. Me confirman lo que ya tenía casi claro. Me quedan unas horas para el examen y no tengo opciones. Pero hay que confiar en la suerte: quizás pongan muchas preguntas de la primera parte del temario, a lo mejor recuerdo cosas de mi apresurada lectura de la segunda parte y puedo contestar algunas. Un repaso final de la parte de los impuestos puede ser decisiva.....pero ya estoy muy tocado, he abandonado toda esperanza.
Voy a la prueba a jugar un boleto de lotería. Contesto a TODAS las preguntas. La respuesta correcta en cada una de ellas es una entre cuatro. Me sé unas 5 o 6 preguntas de la primera parte. Más no hay, en cualquier caso. Empiezo a leer deprisa, todas las respuestas me parecen correctas, todas erróneas. Me lanzo a subrayado compulsivo y aleatorio de opciones: a, a, b, d, a, c.....tomando prestado lo que dijo no sé qué científico, es más probable que 3 monos escriban una obra literaria dando manotazos al azar sobre un teclado que que yo saque más de un cinco haciendo esta farsa de exhibición de conocimiento (o reconocimiento de opciones verdadedas y opciones falsas)
En fin, que
como la zorra con las uvas, puedo ahora alegrarme y gritar que soy libre. ¡Es que me había ido a por uvas, pero ya vuelvo!. Supongo que las busqué en los cerros de Úbeda.